En algún momento de mi vida olvidé esta premisa fundamental, o más bien, en vez de olvidarla, la omití cuando mi razón todavía tenía voz y voto.
La experiencia, eso sí, me sirvió para recordar que si quiero algo (sexualmente hablando) debo conseguirlo, disfrutarlo y dejarlo, jamás presentarle a mis amigos.
Lo hice, fui en contra de mi premisa fundamental y me recordó por qué es que no debe hacerse. Le agradezco a una de mis grandes amigas por aclararme el proceso químico que hace que esto sea un error y grave: el sexo produce endorfinas, las endorfinas generan una sensación de felicidad; el sexo se asocia entonces con felicidad y el silogismo allí es básico: si el sexo con esa persona me hace feliz, entonces esa persona me hace feliz y quiero ser feliz el mayor tiempo posible, por lo tanto, esa persona es mía. Es fácil: sexo = endorfinas = felicidad = esa persona me hace feliz = quiero a esa persona siempre conmigo = soy una celosa maniática.
Esa es la razón por la cual cada individuo debería tener UNA SOLA función social: o fuck buddy o amigo. Cuando aquella persona que se involucra contigo únicamente en tu esfera privada empieza involucrarse también en tu esfera pública, no tienes el tiempo ni el espacio de dejar que esas endorfinas fluyan lejos de él y allí se desata el caos.
Hacerlo parte de mi esfera social quiso decir presentarle a mis amigos, más precisamente a mis amigas. No puedes evitar las altas posibilidades de que así como se acostó contigo (así como se acostó conmigo) quiera acostarse con cualquiera de tus amigas…y te arden las víceras, te hierve la sangre, como me llegó a hervir a mí.
Y es que uno de mis cimientos morales consiste en que mi sistema endocrino falla por completo cuando aquel hombre se ha interesado por una mujer que yo conozco y qué decir de una mujer que es mi amiga. No puedo, FÍSICAMENTE NO PUEDO, acostarme con alguien que ha estado -en cualquier base - con una mujer que conozco.
Perdí, hormonalmente, la posibilidad de acostarme contigo cuando te interesaste en otra mujer que yo conozco, sobre todo cuando fui yo la que - de un modo y otro - te la presenté.
Así fue cuando el sexo dejó de serlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario